Argumentaciones en base a una masa indefinida: “La Gente”

Publicado: febrero 20, 2008 en Sociologia, txt
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Expresiones tales como “La gente está cansada de tanta guerra, de tantas peleas y de tanto odio a rolete”, “la gente salvó a Iliana Calabró”, “en Santa Cruz la gente dijo basta”, y (según Macri) “La gente nunca se equivoca”, sólo pueden atribuírseles a una categoría tan general y cotidiana como “la gente”. Un término que cumple la función de identificar, mediante la generalización, a quienes no es posible (o no se quiere) caracterizar y describir claramente, ya sea dentro de un grupo, género, generación, oficio o clase social. De esta manera, la “categoría gente significa la sustracción de todo tipo de determinación y de todo tipo de clasificación y clivaje.”[1]

Verola 2007

Por ello, es una categoría que “significa ese corte transversal que atraviesa todas las clases de manera homogénea”, es decir, cuando decimos que “la gente…(quiere, dice, sale, salva, etc.)” hablamos en nombre o sobre todos sin nombrar o identificar particularmente a nadie.Por lo tanto, la utilización de términos genéricos y transversales como “la gente” es un error a la hora de construir discursos y argumentaciones, se trate de discusiones superfluas o debates profundos.Utilizar a esta masa indefinida de personas (“la gente”) para justificar o argumentar es un error porque se habla de todos, sin dirigirse a nadie en particular, sin identificar características e intereses que conforman las identidades de los diferentes sectores de la sociedad. Al ser una categoría transversal abarca (o incluye) características de diferentes clases sociales, y como consecuencia imposibilita el estudio y conocimiento certero de los sujetos a los cuales se refiere.Como resultado, todas las argumentaciones y discursos que utilizan, atribuyen acciones y características, o tienen por sujeto a “la gente”, son simplemente conjeturas, hipótesis sin sustento, mitos o afirmaciones a priori falsas, porque no son comprobables.

Por ejemplo, Bergoglio afirma que “la gente está cansada de tanta guerra, de tantas peleas y de tanto odio a rolete. Está cansada de de tantas desuniones, de tanta gente abandonada o sola como un perro, de tantos chicos que no tienen zapatillas o comen mal”[2]. El problema es que Bergoglio no tiene forma de conocer si “la gente” esta cansada de supuestas guerras, desuniones y demás. A su vez, la operación que realiza el monseñor es propia de la clase dominante: él atribuye sus intereses y opiniones particulares a “la gente”, y de esa manera, hace general una visión de mundo que es particular.

Así, esta pequeña palabra funciona como una “perspectiva transversal que anula todo conflicto imaginariamente y que, además, permite entender más el significado de la palabra hegemonía que el de gente. Esto es, la generación de consensos imaginarios en los cuales participan, inclusive, los propios damnificados por ese concepto.”[1]

Por último, propongo dejar de utilizar el termino “gente” en nuestros discursos y argumentaciones, ya que, no sólo generaliza y no identifica, sino que también oculta y constituye un error. Es necesario que al hablar sobre o en nombre de alguien digamos precisamente quien es y cual es su contexto, además de justificar nuestros dichos en experiencias y teorías. De hecho, existen categorías conceptuales, entre otras, como las de “habitus” (definición) y “haberes” [3] que contribuyen a la construcción de una descripción exhaustiva de cualquier sector de la sociedad.

Por ello, cuando escuchemos que alguien argumenta o habla en nombre de “la gente”, podremos estar más atentos en la discusión porque allí donde aparece “la gente” hay un punto flojo en su discurso, o algo incluso peor, una intención manifiesta de ocultamiento de intereses y opiniones debajo de una multitud indefinida de personas para postular intereses y percepciones particulares como universales.

Texto: Pablo Pedreira

Dibujos: Eduardo Verola

Fuentes:

[1] – Alabarces, Pablo; Teórico Nº 15; 27/06/07; seminario de cultura popular y cultura masiva; Facultad de ciencias sociales; UBA.

[2] Perfil.com; Bergoglio: “La gente está cansada de tanta guerra”; 01/04/2007;

[3] Grignon, C. y Passeron, J. (1991): “Dominomorfismo y dominocentrismo”, en Lo culto y lo popular. Miserabilismo y populismo en sociología y en literatura, Nueva Visión, Buenos Aires.

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